Hola me llamo Josué tengo 19 años y soy de Perú, me gusta escribir aunque este vendría a ser mi primer relato q escribo, así que si tienen alguna queja, comentario bueno o malo espero que me lo hagan saber, una critica buena o mala, siempre es buena para alguien que escribe… o lo intenta XD

Bueno comenzare con mi relato,

Capitulo I

Recuerdos

Mi padre me llevo al aeropuerto después de tratar de convencerme de que no me vaya a España con la tía Rebecca a vivir un tiempo.

–          Josu- me dijo papá por doceava vez antes de subir al avión-, no tienes que irte, enserio to….

–          Realmente quiero ir – lo detuve antes de que comenzara otra vez, le mentí. Realmente eso de mentir nunca se me dio, pero todo lo que pasó con mamá en los últimos días me hizo pensar en que tenía que tomar una decisión de cómo quería llevar mi vida, que no era como ellos pensaban.

–          Saluda a tu tía de mi parte entonces – gruño con resignación – te extrañare, vuelve pronto.

–          Lo hare viejo y te llamare – le dije con una voz  que dio a entender el  sacrificio que me suponía cumplir esa promesa.

–          Te quiero papá, cuídate – le pedí.

Me abrazo con fuerza durante un minuto, poniendo sus manos en mi cintura y acariciándome de una forma poco paternal, le retire los brazos con fuerza y sin mirarle a los ojos lo aparte de mi, solo con un simple movimiento de mano me despedí de el y caminando hacia el avión me di cuenta que tenia mojado el lado donde papá se había apoyado, estaba llorando; luego subí al avión y el se marchó.

Dentro del avión y ya sentado vi el itinerario de viaje  eran como unas 7 horas de vuelo así que deje caer mis parpados tratando de dormir, pero en mi mente solo se marcaban imágenes de las cosas que habían cambiado esa semana.

Mi papá encontrado en la cama que compartía con mi madre con un hombre de nombre David, claro lo conocíamos muy bien, hace unos días mi mismo padre no los presento en una cena que mi madre realizo por pedido de mi padre para presentarnos a su amante, de la forma mas estúpida, como su mano derecha, su persona de confianza. Después de a ver visto esa escena, David tirado en la cama boca abajo y mi padre encima suyo, gimiendo, aunque aullando de placer seria correcto, me di cuenta cuanta confianza tenia con el, y que precio tuvo que pagar David para ganar el ascenso con mi padre.

Aunque tanto como precio no era, ya que mi padre a sus 42 años no estaba nada mal, sus tiempos de ex militar recalcaban en todo su ser, el porte de macho, su piel negra como sus Ojos profundos como la noche, labios grueso de un color rojo piel, un cuerpo muy bien trabajado en un gimnasio, un abdomen duro como la piedra, y esos brazos que podían cargar todo y romper con un solo golpe cualquier pared, mi papá era un autentico semental.

Pero claro para mi el hecho de que mi padre tuviera relaciones extramatrimoniales con hombres no era novedad alguna, amigos de la familia, familia de mi madre, amigos del trabajo, etc., hasta yo en su momento.

Recuerdo un día cuando de niño mi madre se fue a visitar a la abuela, y yo me quede a solas con mi madre y el se porto de lo mejor conmigo ya que me encontraba medio enfermo y  me decía que como no estaba mamá en casa podríamos hacer lo que quisiéramos, y luego se quitaba la ropa y se quedaba en calzoncillos, tomaba una cerveza y me veía mientras dibujaba en el suelo, boca abajo sin nada de ropa, puesto que para mi el hecho de quedarme solo con papa era, LIBERTAD ABSOLUTA en lo que quisiera.

–          Tu siempre a medias papi – le dije, y me quitaba completamente la ropa y tirándome al suelo boca abajo a dibujar en el suelo, y lo miraba de reojo mirando como me miraba dándole un sorbo a su cerveza y acariciando su paquete inmenso, no sabia porque pero siempre me intereso saber que tenia papa en ese paquete, yo sabia que teníamos lo mismo, pero el de papa era tan inmenso, y el mío tan diminuto ya que tenia 10 años.

–          Mmmm como me gusta cuando me dices papi, mi niño –  se estremecía, y luego decía – es que tengo miedo de que te asustes con lo que tengo aquí, y se agarraba ese bulto grande que se le marcaba en los calzoncillos que traía, y soltaba una risa provocativa como diciendo, sigue asi y muy pronto lo veras.

Yo no entendía que pasaba por mi cuerpo, solo sabia dos cosas; el calor de mi cabeza buscaba mas de papá, y ese “mas” era como un juego que mi mente no sabia jugar, pero mi cuerpo si, tanto, que mi piel pedía a gritos jugar; y la otra que mi penecito daba un respingo de dureza entre mi cuerpo y el suelo que no entendía, y tampoco podía investigar porque pasaba esto ya que mi vergüenza no dejaba que lo hiciera. Y agachaba la cabeza.

–          Que pasa hijo – me decía con picardía, y algo de miedo en sus ojos al ver mi expresión de vergüenza y miedo a algo que no podía explicar – te dije que te asustarías, pero no pasa nada ven aquí siéntate conmigo.

Al ver que no me movía se tiraba al suelo, a mi costado rozando su mano con mi trasero, cuando su mano fría por a ver sostenido la lata fría de la cerveza, acariciaba mis nalgas formando círculos con toda su palma me hacían dar un respingo.

–          Que lindo dibujo mi niño – me decía mientras sus caricias seguían –, que te parece si jugamos en mi habitación a lo que tu quieras, me han dado ganas de tirarme un sueñecito –  me tomaba de la mano y casi obligándome me hacia levantar e ir con el.

Ya en la habitación me cargaba en sus manos y me tiraba en la cama; tirado en la cama me reía, me hacia cosquillas en todo el cuerpo, en mi estomago, asiendo círculos en mis tetillas, hasta que toco mi pene y me miro a los ojos buscando alguna respuesta a lo que había hecho.

–          Papi que haces, No- le gritaba al ver lo que hacia y con vergüenza  salía corriendo de ahí a mi habitación, pensaba que lo hacia porque mi pene de esa forma poco común en mi mente tan inocente.

–          Hijo ven no te asuste, ya no jugaremos a eso – me dijo  con una voz preocupada que expresaba mas miedo que preocupación en si, no entendía.

Después de esa día mi padre, no busco otra ocasión, el miedo a que me enterara era mas grande que sus deseos carnales; seguid and vueltas al recuerdo de esos días, hasta que me quede dormido.

El sueño me llevo a una escena de mi vida que nunca viví. En un escondite  de mi conciencia sabia que estaba soñando.

Debía tener 17 años ya que me encontraba en pleno apogeo y me encontraba al frente de un espejo mirando mi cuerpo desnudo, la piel como mi padre pero un poco mas clara, cabello negro con rizos, ojos cafés como los de mi madre,  un cuerpo muy buen trabajado, con un vientre plano y un pecho muy bien trabajado, mis piernas voluminosas y lo mejor de mi, mi  trasero voluminoso, paradito, muchos amigos me veían  y decían que si hubiera nacido mujer, hubiera sido una de las mas perras porque con el culo que me manejaba no había hombre que no quisiera conmigo, pero en ese momento yo solo quería fervientemente probar la polla de mi padre, la que me dio vida, la polla que dormía entre sus piernas, y que quería salir cuando me veía ducharme, por la culpa de la puerta que se abría repentinamente justo cuando el pasaba al frente, o cuando dormido a sabiendas que mi padre entraría a mi habitación, me desnudaba, me cubría con  la sabana  medio cuerpo, mostrando mi cuerpo desnudo, y fingía estar dormido, con todas las ansias de que mi padre se metiera entre mis sabanas y sintiera la polla caliente entrar por mi culo, pero eso nunca paso, lo único que hacia era pararse a pocos centímetros de mi, y nada mas, yo escuchaba su respiración entre cortada, y la sensación de que el cuarto se llenaba de un calor muy profundo, y luego, su ausencia en mi habitación; después de eso corría a ir a escuchar al cuarto de mis padres, donde mi padre se metía a descargar la leche que yo mismo provoque en el, con mi madre.

Escuchaba los sonidos tontos de mi mamá diciéndole que no tenía ganas o que era tarde y tenia que trabajar al día siguiente, y la presión de mi padre diciéndole que lo haría aunque no quisiera, el pequeño lapsus del forcejeo de sus cuerpos, hasta que después de un rato escuchaba como gemía mi padre al montarse a mi madre y la gloriosa corrida de mi padre como un macho absoluto, dentro o fuera de mi madre, no lo sabia solo sabia que esa leche era mía y que ella la disfrutaba.

Maldita sea – gruñí–  y  me masturbaba, imaginando a mi papá metiéndose entre mis sabanas, y pidiéndome follar con las mismas ganas que se las pedía a mi madre, luego sentir en mi culo sus caricias mientras trataba de meter su miembro entre mi culo, mi habitación se llenaba de su voz de placer, mi boca de su saliva, y dentro de mi una explosión de dolor y placer en cada embestida; hasta que entre sueños papá se desvanecía y a cambio aparecían mis dedos entrando y saliendo, y como respuesta  esto las sabanas blancas manchadas de mi semen; cuanto ansiaba a mi papá.

El sueño cambio repentinamente, era de madrugada y estaba dormido hasta que escuche la puerta de la casa abrirse y cerrarse fuertemente, tanto que me desperté alarmado y me levante de inmediato.

Pa, mamá?- Gruñí a la oscuridad de la sala.

Aquí – escuchaba la voz de mi papá que provenía de la cocina

Que paso, escuche la puerta  – pregunte a papá, algo somnoliento, hasta que lo vi, Mi papá estaba arre costado contra el mueble de la cocina comiendo un bocadillo, usaba un calzoncillo blanco muy pegado a su bulto que formaba perfectamente un miembro muy voluminoso  que no dejaba nada a mi imaginación y sin camiseta mostrando una tabla de chocolate y su pecho hermoso lleno de un bello muy poco pronunciado pero aun existente en el.

Nada tu madre tuvo que irse urgente al hospital a ver a la Tere tu tía que esta a punto de dar a luz, tu sabes como es tu madre en esas cosas –  me decía con al boca media llena.

Claro yo conocía a mi madre en esos temas, cuando se trataba de heridas y contusiones o cosas así mi mamá mantenía la cabeza fría, todos en la familia la llamaban sin corazón por que era una salvaje tanto que llegaba al extremo de ella misma arreglar una dislocadura de brazo, si no lo sabré yo.

Ahh!!!… –  le conteste a papá sin darme cuenta que era lo que decía le dije – y bueno que haces.

Me miro y se acerco a mi y poniendo una mano en mi cintura y la otra acariciando mi cabeza me dijo –  anda duerme mi hijo que estas medio dormido- me llevaba a la cama y se arre costaba conmigo.

–          Pa –  le dije tratando de poder esa noche sentir algo mas con el.

–          Dime mi amor.

–          Te acuerdas cuando era un niño y me decías que como no estaba mamá y podía hacer lo que quiera?

–          Si, por

–          Mmm… solo recordaba lo bien que nos la pasábamos jugando y siendo hombres con las pelotas en el aire – me arriesgue un poco mas.

–          Ahhh.. y eso- con su voz media entre cortada – porque la pregunta.

–          Mmm… solo quería saber porque no lo volvimos a hacer?

–          Ya eras muy grande para esos juegos mi hijo – me decía resignado, como si la misma respuesta no le gustase.

–          Pero yo no quería ser muy grande en ese momento por que me gustaba, aun ahora sigo preguntándome q guardas en ese paquete – y en ese momento mi cabeza se nublo y no se porque lo hice pero por todos los medios metí mi mano entre su calzoncillo y sentí su pene medio flácido y caliente en mis dedos.

–          Que mierda, que haces Josué – me dijo alejando su cuerpo de mi –  no lo vuelvas a hacer eso entiendes.

El se fue de mi habitación y se fue a la suya, yo ya no podía mas con ello, y sabia que el tampoco podía mas, así que jugué todas mis cartas, me quite toda la ropa y me fui rápido al cuarto de mi papá, y toque a la puerta.

Al no encontrar respuesta me metí y lo encontré sentado al borde de la cama dándome la espalda.

–          Ándate de aquí- gruño –  o tendré que castigarte.

–          Pero papi   ya no quiere jugar conmigo como antes –  me acerque a el, me metí a la cama y puse mis manos en sus hombros – es que acaso correrás como yo cuando era pequeño.

El cogió mis brazos y los tiro hacia atrás asiendo que yo me cayera en la cama y se dio vuelta y me miro, vi en sus ojos todo el fuego de la cólera y del juego de placer que yo quería jugar y que el por dentro también.

–          Ándate o tendré que castigarte y te lo advierto por última vez –  lo dijo con una cólera muy fuerte.

–           Castígame, has lo que quieras conmigo –  me di la vuelta y me puse a 4 piernas  dejando al descubierto mi culo – vamos castígame golpéame como solo tu sabes hacerlo…. Papi –  pronuncie esa última palabra con tanto placer que no pude contenerme y yo mismo me di una nalgada.

Le di en donde el no podía contenerse y lo vi todo; alcé mi mirada y vi a mi padre quitarse el calzoncillo dejando mostrar la monstruosa polla que tenia, grande como solo en los sueños se puede ver, gruesa como un pepino, pero lo mejor era que era de mi padre, 29 cm o mas de pura carne negra paternal, y debajo de ella dos bolas grandes llenas de leche para mi, bolas que no tenían nada que envidiar a la bola número 8 del boliche; se metió en la cama y sentí como sus manos acariciaban fuertemente mis glúteos  y el mismo me metió una nalgada con esas manos grandes que tenia que me hizo gritar de dolor, pero no quería que parara, luego vino otra y otra y otra mas.

–          Ahhhh… papi, mmm… no pares – no podía mas conmigo mismo y comenzó a tocarme mi agujerito pidiéndole que el fuera, y lo hizo, sentí algo caliente y mojado entrar por el, era su lengua… mi padre comenzó a dar vueltas con ella en la entrada de culito, y con ello sentía el aire salir de su nariz como la de un toro a punto de abalanzarse a la corrida. Metió un dedo… auch que dolor mi padre no podía tener los dedos tan grandes, pero claro teniendo monstruosidad de verga como podía imaginarme que un dedo era dolor, si lo que se venia era aun mucho mas fuerte.

Mi cuerpo se acostumbro a su dedo, luego introdujo dos mmm que placer… mi padre metió tres dedos después, ufff eso si era el nirvana… pero yo quería mas; quería su polla, comencé a moverme  un mete y saca de sus dedos en mi culo que hizo saber a mi padre que estaba listo para recibirlo. El se levanto un poco y saco dos cosas de la mesa de noche. Un pote el cual hurto en mi culito, primero estaba frio y luego comenzó a calentarse, como era de esperarse la crema para lubricar comenzó a hacer q resbalaran sus dedos mucho mas.

–          Tu madre no aguanta ni dos dedos –  me dijo en jadeos – y eso es que ni le gusta que le acaricie su culo.

–          Mmm… papi entonces métemelo a mi que yo si te hare sentir como el macho que eres – Gemí ya no me podía controlar- dame papi méteme tu cosota hazme tuyo, soy tuyo métemela toda.

Y sin esperar comenzó a meterla cogiéndose de mis hombros y asiéndose paso moviendo sus caderas- el dolor no podía esperar, sentía como si me metieran una botella de gaseosa familiar por el culo, me desgarraba pero no me importaba igual quería sentir toda dentro de mi, hasta que sentí sus huevos chocar con los míos.

–          Uff mi hijo que gusto, cuanto tiempo e esperado esto, mmm…. – comenzó a lamerme la espalda sin moverse, me suponía que el sabia que tenia que esperar para que mi cuerpo se acostumbrara a su pollon.

Me comencé a mover lentamente cuando sentí que ya podía hacerlo, logrando que el gimiera y se levantara un poco para cogerme de mi cintura y impulsarse, comenzó el mete y saca y mi cabeza no se encontraba en mi cuerpo, podía ver todo desde otra perspectiva, me vi a 4 patas mordiéndome el labio y mi padre atrás de mi cogiéndome de la cintura y su rostros con una expresión de placer que nunca podría imaginármelo, luego los movimientos se hicieron mucho mas rápidos no podía aguantar mas hasta que escuche el jadeo de una bestia atrás mío, el sonido provenía de mi padre, era un sonido totalmente de una bestia,  mi padre estaba a punto de correrse  en mi, pero lo detuve, me saque su polla de mi culo, y lo tumbe a la cama, poniéndome encima de el y pasando mi lengua por todo su pecho, y bajando hasta llegar a mi destino, su polla no podía ser mas bella al frente mío mostraba todo su esplendor y sin pensarlo comencé a chupársela, y acariciando esas bolas llenas de leche.

–          Ufff… sigue sigue, Aiiiii…. Dale hijo dale dale, chupa chupa – dijo entre cada gemido, cogiendo con sus manos mi cabeza y haciendo que  en cada mamada bajara mucho mas mi cabeza hasta llegar a meterla toda a mi boca.

–          Ya no puedo mas… ahhhhh – grito… y un chorro de leche lleno mi garganta, que gusto, sabia a gloria, cada chorro chocaba cada vez mas mi garganta, y la excitación hizo que mi polla reventara también bañando las piernas de mi padre de leche, y haciendo que despertara.

Por: chicodel90

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